Supersoil / Living Soil — Guía para la regeneración del sustrato

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Guía de regeneración del sustrato

Living Soil — Enfoque Dogma

El suelo vivo no se desecha: se regenera. Después de cada ciclo de cultivo, el sustrato Supersoil / Living Soil aún contiene una riqueza biológica y nutricional que, con el cuidado adecuado, puede devolverse a plena eficiencia para un nuevo ciclo.

La regeneración es uno de los principios fundamentales del método Dogma Organics. Reduce los costes y permite que el sustrato mejore ciclo tras ciclo, acumulando estructura biológica, diversidad microbiana y memoria nutricional.

Un suelo correctamente regenerado suele ser más rico y reactivo que el sustrato original: la microvida se multiplica, la estructura se consolida y el sistema evoluciona.

1. Cuándo regenerar — señales

No existe un número fijo de ciclos: el sustrato comunica su estado.

Señales que indican regeneración

  • Raíces que ocupan todo el volumen disponible
  • Secado mucho más rápido que en ciclos anteriores
  • Sustrato compacto y poco aireado
  • Necesidad de aportes nutricionales al final del ciclo
  • Ciclo finalizado sin estrés significativo

Cuándo NO regenerar

  • Presencia de patologías radiculares graves (podredumbres, pythium, fusarium)
  • Olor desagradable o anaeróbico
  • Estructura completamente colapsada y drenaje comprometido

En caso de duda, la microvida es resiliente: a menudo merece la pena intentar la regeneración.

2. Fase 1 — Eliminación de raíces

Eliminar las raíces principales libera espacio en el sustrato y reequilibra el sistema biológico.

  • Extraer la planta manteniendo intacto el cepellón
  • Retirar manualmente las raíces más gruesas
  • Dejar raíces finas y capilares
  • Evitar dañar la estructura del sustrato
  • Cortar con tijeras limpias las raíces difíciles

3. Fase 2 — Aireación del sustrato

La aireación rompe la compactación y reactiva la actividad aeróbica de la microvida.

  • Verter el sustrato sobre una superficie limpia
  • Desmenuzar grumos y zonas compactas
  • Retirar cuerpos extraños y residuos
  • Restablecer una estructura suelta y esponjosa

La oxigenación reactiva bacterias aeróbicas y ciclos de mineralización: no omitir este paso.

4. Fase 3 — Reintegración de la materia orgánica

El sustrato debe reequilibrarse tras los ciclos anteriores reintegrando nutrientes y microbiología.

Elementos clave

  • Enmiendas orgánicas
  • Inóculos microbiológicos
  • Fuente de energía para la microvida (ej. melaza)

Procedimiento

  • Mezclar uniformemente las enmiendas en el sustrato
  • Hidratar hasta una humedad adecuada (sin saturar)
  • Añadir posibles inóculos biológicos
  • Reintroducir en el contenedor con ligera compactación

5. Fase 4 — Reposo biológico

Fase fundamental para estabilizar el sistema y permitir que la microvida colonice el sustrato.

  • Duración mínima: 15 días (ideal 20–30)
  • Temperatura: 18–24°C
  • Humedad: constante pero no excesiva
  • Luz: ausente o indirecta
  • Airear cada 3–4 días

Acortar el reposo reduce drásticamente la eficacia de la regeneración.

6. Fase 5 — Verificación final

Señales de sustrato listo

  • Olor terroso natural (tipo bosque)
  • Estructura suelta y bien agregada
  • Presencia de micelio visible
  • Ligera actividad térmica
  • Humedad uniforme

Si no está listo

  • Prolongar el reposo 7–10 días
  • Añadir melaza para reactivar la microvida
  • Verificar temperatura y humedad

7. Cuántas veces regenerar

No existe un límite fijo: un sustrato bien gestionado puede regenerarse durante muchos ciclos.

  • Aumenta la biodiversidad microbiana
  • Mejora la estructura física
  • Crece la estabilidad del sistema

El límite llega cuando la estructura se degrada (turba y coco colapsan).

  • Añadir 30–40% de sustrato fresco
  • O bien empezar con una nueva mezcla

Sistemas avanzados pueden alcanzar 5–10 ciclos manteniendo una alta eficiencia biológica.

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